12 MESES  12 IRONMAN POR LUCHARETT POR TI PRINCESA 

07.01.2020

La finalización de un Ironman es la merecida recompensa tras meses y años de entreno, esfuerzo, perseverancia y motivación. Si falta alguno de los ingredientes básicos, difícilmente el reto podrá ser superado. Para muchos atletas, finalizar un Ironman se convierte en su gran desafío deportivo. Entrenar, correr carreras, algún triatlón, y, finalmente, un día, llegan a ese punto en el que se lanzan a realizar la dura prueba.

¿Qué pasa cuando quien se marca el reto, no solamente lo hace como una motivación personal sino, por un motivo ajeno? Ahí justamente aparece Tomi López, triatleta conocido por la grandeza de sus hazañas y solidaridad. En este caso la estimulación se duplica, bueno más que duplicarse, se duodecuplica. Este 2020 el triatleta y presidente de la Asociación LuchaRett por ti Princesa, dedicada a dar a conocer la enfermedad minoritaria del Síndrome de Rett, y conseguir fondos para la investigación y las princesas que lo necesitan, ha decidido lanzar el reto de hacer 12 Ironmans en 12 meses. Doce veces durante 2020, nadará 3,80 Km por mar,piscina o pantano, pedaleará durante 180 Km por todo tipo de carreteras y correrá 42 Km (un maratón). El reto vital de doce atletas, en un solo año. Así es Tomi López, capaz de convertir retos imposibles en posibles campañas de difusión para dar a conocer esta dura enfermedad. Para ello el atleta, inicia su aventura con uno de los desafíos más arduos (aunque parezca mentira) la búsqueda de sponsors que ayuden a financiar los costes de estas pruebas que tendrán lugar por todo el mundo, así todo lo conseguido irá directamente a la noble causa.

Vaboom, como lo conocen en el mundo triatleta y sus miles de seguidores en las redes sociales, inicia este 2020 con uno de los retos más exigente y bonito que un deportista puede marcarse: 12 meses 12 Ironmans. Tomi, una vez más, nos sorprende con ese carácter y personalidad de quien jamás limita sus retos, sino que reta a sus límites.

                                                                              Texto de  Marta Esparza